Las 24 runas

Las runas son ideogramas (representaciones gráficas de conceptos abstractos), palabras que nombran cosas y letras que evocan un sonido particular. Esta multiplicidad de formas de entender los símbolos rúnicos se explica bien al recorrer su evolución a través de una historia que inicia entre chamanes de antiguos pueblos germanos que aprendieron a leer el clima y predecir el éxito de las cosechas, precursores de los modernos científicos que se encontraron con la necesidad de plasmar ideas abstractas en algo distinto a su memoria.

Las pinturas rupestres ya existían, si bien debido a motivos religiosos, y de ellas surgió la idea de desarrollar signos que no estuvieran limitados a representar hombres y mamuts, sino conceptos tanto más elaborados; así nacieron los primeros glifos ideográficos que representaban, como los ideogramas chinos, conceptos más profundos. Los hombres sabios del peblo emplearon estos símbolos para marcar lugares que delimitaban una ruta de tránsito, objetos destinados a un uso determinado e, incluso, armas o utencilios que pretendían imbuir con alguna característica especial del concepto encerrado en una runa específica.

Para ese momento las runas aún carecían de sonido, podían identificarse porque tenían un nombre y cada una representaba por sí misma una palabra, pero como no eran letras, no podían combinarse entre sí para formar otras palabras distintas. Entonces los germanos comenzaron a viajar por el continente, encontrándose con otros pueblos, como los etruscos, quienes ya tenían un alfabeto con sonidos para conformar palabras que ellos habían derivado del que habían inventado los fenicios.

Dicho sea de paso, si el alfabeto fenicio fue el abuelo de todos los demás alfabetos, incluído el futhark, el etrusco fué, de hecho, el antepasado directo del alfabeto latino que hoy en día empleamos. Pero en general, como la idea de aplicar este sistema fonético a sus ideogramas era muy buena, con el paso de generaciones las runas germanas se mezclaron con el alfabeto etrusco adquiriendo sonidos y cambiando parte de sus viejos nombres y significados. Así nació el futhark, un alfabeto que pudo emplearse para hacer señales, conectar con las fuerzas de la naturaleza, encantar objetos y, más recientemente, para formar palabras.

Así, de todos los alfabetos rúnicos, el más antiguo es el futhark, que como todos los alfabetos, debe su nombre a de las primeras 24 letras que lo componen.

Según la historia, el futhark se extendió por el mundo, adaptándose a las culturas e idiomas con los que iba haciendo contacto y generando una multiplicidad de variantes. Las 24 runas que hoy en día se emplean, so parte de ese alfabeto original que se divide en 3 grupos de 8 runas cada uno; cada grupo se llama aett (aettir en plural) y está regido por una fuerza de la naturaleza diferente.

De este modo es notoria la forma en que las runas estan ligadas a la historia del hombre y el desarrollo del lenguaje, su antropología y el inconsciente colectivo, implicando entre sus trazos a los arquetipos sobre los cuales se erigieron culturas ancestrales que hoy vemos como precursores de nuestras ideosincracias. Por esta razón aún en la actualidad se las emplea para explorar el inconsciente y reconocer las posibilidades ocultas en los eventos significativos que experimentamos. Como un oraculo e, incluso, como una suerte de tarot, las 24 runas usualmente no son empleadas para predecir el futuro, dado que surgieron al seno de una cultura que no creía en el destino.

Para manipular las runas y hacer lecturas con ellas, lo habitual es grabar cada símbolo en una tablilla de hueso, madera, piedra o barro y hacer esa lectura interpretativa a partir de las runas que aparecen en la tirada. Este uso fué precisamente retomado durante la Edad Media, época en la que se consideró que 24 era un número inacabado (porque es una cifra par) y se decidió agregar una vigésimoquinta runa en blanco (es decir, sin glifo) que representara el favor de dios; sin embargo muchos hoy consideran que es una adición innecesaria.

Ahora, estas son las 24 runas del antiguo futhark, empleadas para el mejor entendimiento de la marcha espiritual de quien las consulta; algunas hablan del camino del autoconocimiento, otras de la autotransformación y unas más de la autorrealización. Puede ser que en el proceso de la lectura se puedan entrever atisbos de lo que sestá por venir, pero aún así deberá de considerarse que el destino es un cuento que se va escribiendo sobre la marcha. Nada hay que este escrito de antemano.


(Los links de las runas están en construcción)